Crear un refugio de luz
Desde niña, la inquietud ha sido mi motor. Me recuerdo siempre corriendo, bailando y con las manos ocupadas en alguna manualidad.
Crecí rodeada de un arte que me conectaba con mis raíces. Mi padre era pintor; no llegué a conocerlo, pero a pesar de ello dejo una huella en mí. Mi abuela materna, quien me crio junto a mi madre, había sido bailarina de la ópera de Berlín. Entre calendarios de grandes pintores y charlas sobre ballet, yo estaba segura de que mi destino era bailar.
Pero la vida tiene sus giros. Una lesión (y quizás algo de miedo) frenó mi sueño de ser bailarina. Decidí entonces estudiar psicología, movida por el deseo de ayudar a los niños y niñas a sentir alegría, conectando con una beta artística que había desarrollado en el mundo del circo.
Sin embargo, mi camino profesional me llevó durante más de 10 años a los lugares más vulnerables. Trabajé con el dolor, la violencia y el trauma. Mi última etapa fue acompañando a mujeres víctimas de femicidios frustrados. Absorbí sus historias y me enfrenté a las fallas de un sistema que me sobrepasaba.
El 2021 todo cambió: fui madre.
Al principio, lograba dejar esas historias terribles fuera de casa. Pero a medida que mi hijo crecía y me demandaba más, sentí una necesidad imperiosa de protegerlo. Sé que la vida tiene sombras y él las conocerá, pero no quería ser yo quien trajera esa oscuridad a nuestro hogar. Quería construir para él un rincón protegido de amor, bienestar y belleza.
Por eso, con el apoyo de mi pareja, tomé la decisión de dejar la psicología para dedicarme a crear. Siempre, en cualquier trabajo que tuve, busqué la pequeña arista donde pudiera usar mis manos para inventar algo. Hoy, esa necesidad vital es mi trabajo a tiempo completo.
¿Por qué "BINE"?
Mi abuela alemana siempre me llamó "Bienchen", que significa abejita.
Ya de grande, descubrí algo que cerró el círculo: mi padre eligió mi nombre, Deborah, antes de saber que sería mujer. Deborah también significa "trabajadora como una abeja".
Creo que esa es la característica que me define. He trabajado toda mi vida meticulosamente, incansablemente, como una pequeña abeja. Con ese legado familiar, y con la convicción de que merecemos rodearnos de cosas bellas que nos hagan sentir bien, nace este emprendimiento.
Gracias por ser parte de este nuevo capítulo luminoso.